Lugares

Ciertamente no son muchos los lugares en donde habitó la princesa de Éboli con cierta duración en el tiempo. Salvo sus últimos años, en los que vivió confinada en su palacio ducal de Pastrana, el resto de su ajetreada vida fue un continuo ir y venir por unos pocos lugares de Castilla de donde, por cierto, nunca salió.
En este nuevo apartado haré especial hincapié en aquellos lugares que de una manera rotunda marcaron la vida de la Princesa, dejando de lado algunos otros como Alcalá o Zaragoza —entre 1555 y 1557, siendo su padre virrey de Aragón—, por ejemplo, en los que no solamente no queda una sola huella de su presencia, sino que, además, no supusieron un momento clave en su biografía. Algo que sí hicieron, desde mi modesto punto de vista, los lugares que describo a continuación.
He incluido algunos VÍDEOS cortos para conocer un poco mejor los lugares relacionados con la Princesa. Aparecen perfectamente señalizados en cada uno de los apartados.

 

Pastrana

Pincha en este enlace si quieres ver un VÍDEO DE 4 MINUTOS con todos los lugares de Pastrana relacioandos con la princesa de Éboli. Para conocer uno por uno los lugares de forma independiente accede a cada uno de ellos por medio de los enlaces que hay debajo.

 

Cifuentes

En el centro de la provincia de Guadalajara se encuentra la pequeña localidad de Cifuentes, la antigua Centum Fontem ("cien fuentes") de los romanos. En ella nació y fue bautizada la princesa de Éboli, el 29 de junio de 1540. Se desconoce exactamente el lugar en donde nació la Princesa. No obstante, debió de hacerlo casi con toda seguridad en el palacio de los condes de Cifuentes, perteneciente a la familia Silva, es decir, la rama de la madre de doña Ana. El palacio estaba en la Plaza Mayor del pueblo, debajo del ábside de la iglesia parroquial. Por desgracia no queda nada del palacio, ni descripción alguna que nos haga tener una leve idea de su aspecto. En su lugar se levanta hoy un espacio de recreo y un centro de la tercera edad.
En la partida de nacimiento de la iglesia del Salvador la descubrimos con el nombre de "Juana de Silva". Fue bautizada por el canónigo de la Iglesia de Toledo, don Juan de la Cerda, siendo inscrita en el libro primero de los registros parroquiales de la misma iglesia del Salvador: "Hoy día del Señor San Pedro de Junio fue bautizada la hija del conde de Mélito, llamóse Juana de Silva, fueron los padres condes de Alyano de Almenara y bautizóla el canónigo Cerda". Para ver un breve VÍDEO de 90 segundos en el que aparecen los lugares de esta villa relacionados con la princesa de Éboli no hay más que pinchar aquí.

La iglesia del Salvador fue levantada en el siglo XIII. Se trata de un edificio de transición del románico al gótico. Fue reformado en el siglo XVI y en él hay que destacar su portada románica de influencia francesa con un gran rosetón dedicada a Santiago. La portada principal es renacentista con añadidos barrocos. Las naves del interior y el ábside son góticas.
En sus primeros años de vida la Princesa vivió en Cifuentes, seguramente a caballo entre el palacio de los condes de la villa, donde nació, y el castillo de la localidad. Éste lo mandó levantar el infante don Juan Manuel en 1324. Tiene planta cuadrada con torreones, torre del homenaje y varias puertas de acceso. También perteneció en su momento a la familia Silva. Hoy es un taller escuela de rehabilitación de monumentos.

Valladolid

Ana de Mendoza residió en Valladolid, ya fuera en la propia ciudad o en la cercana Simancas, desde principios de 1557 hasta agosto de 1559, cuando regresó a Madrid para unirse a su ya esposo Ruy Gómez de Silva.

Desde los primeros meses de 1557 hasta enero de 1558, la princesa de Éboli residió con sus padres en Valladolid capital. Allí estaba la Corte, presidida en ausencia de Felipe II por su hermana Juana de Austria, que hacía las funciones de Gobernadora.
Los problemas creados por el duque de Francavilla, Diego Hurtado de Mendoza, padre de doña Ana, debido a los continuos escándalos amorosos con mujeres de la Corte, hizo que doña Juana de Austria tomara la decisión de separar al matrimonio. Catalina de Silva tuvo la posibilidad de elegir un destino entre Tordesillas, Mojados o Simancas. Al estar doña Ana embarazada de su primer retoño, la situación obligaba a que el viaje no fuera mayor de una jornada, por lo que Ana y su madre fueron a primeros de enero de 1558 a Simancas en donde se hospedaron en su castillo.
Poco antes doña Ana había recibido a su esposo, Ruy Gomez de Silva, de vuelta ya de vuelta de su viaje por Europa con Felipe II. La consumación del matrimonio se dio el mismo año de 1557. Cuando Ruy marchó de Valladolid camino de Laredo para acompañar a Felipe II a Inglaterra, doña Ana ya estaba embarazada de lo que sería su primer hijo, Diego, que nació en el mes de marzo ya en Simancas.
A la vuelta de Ruy a España, doña Ana y su hijo Diego fueron a encontrarse con su esposo en agosto de 1559, abandonando así el castillo de Simancas. Si quieres conocer el castillo hoy Archivo General de Simancas en Valladolid, en donde vivió Ana de Mendoza con su madre, pincha aquí para ver un vídeo de poco más de un minuto.

Madrid

Ruta por el Madrid de La Conjura de El Escorial

Son muchos los lugares de la villa de Madrid que tuvieron relación con la princesa de Éboli. Sin embargo, las diferentes reformas que ha sufrido la capital en los últimos siglos han hecho imposible que hoy podamos disfrutar de ninguno de ellos. Antes de empezar a leer puedes ver este VÍDEO de un par de minutos en donde aparecen algunos de estos lugares.
El más importante de todos eran las casas que la Princesa contaba junto a Santa María, la antigua iglesia de la Almudena. Su ubicación exacta no es precisa aunque todo parece señalar que se levantaban junto a la actual calle de la Almudena. En esta callejuela existe la estatua de un viandante apoyado en una valla metálica sobre un suelo acristalado, a través del cual se ve parte del ábside de la antigua iglesia. Éste debió de ser el lugar en el que mataron a Juan de Escobedo cuando, la noche del 31 de marzo de 1578, regresaba a la Casa de los Leones y que se encontraba muy cerca de la residencia de la Princesa. Al comienzo de la calle, en la esquina con la calle Mayor hay una placa que recuerda este suceso.
Pues bien, en el extremo contrario de la calle de la Almudena, en la esquina trasera de la actual Casa di Cultura de Italia, hay una placa recordatorio en la que se lee lo siguiente: "Junto a este lugar estuvieron las casas de Ana Mendoza y la Cerda, princesa de Éboli y en ellas fue arrestada por orden de Felipe II en 1579". Efectivamente, "junto a este lugar". La casa de los duques de Pastrana estaba bajo el actual jardín.


La antigua posición de las casas formaba esquina alrededor de la fábrica de la iglesia de la Almudena siguiendo, seguramente, el mismo perfil en forma de "L" que hoy hace la calle Almudena con el jardín y la calle Bailén. En esa esquina que hoy está ocupada por un gran jardín, es donde se encontraba la casa de la princesa de Éboli. De ella no queda nada, si bien una excavación arqueológica por debajo del jardín sí podría sacar a la luz los restos de la vivienda aunque, bien es cierto, con muy poco interés histórico. Como he mencionado, cerca de ella don Juan de Maza levantó en 1655 lo que hoy se conoce como palacio de Abrantes (calle Mayor 86), derribando antes la antigua casa de Antonio Valdés de Osorio. El nombre le viene del duque de Abrantes quien compró en el XIX el casón como residencia. En la actualidad es la sede de la Casa di Cultura de Italia (Instituto Italiano de Cultura).
La casa quedaba a menos de 5 minutos andando del antiguo Alcázar de Madrid, la residencia de Felipe II y se enclavaba en uno de los lugares más selectos de la villa, en donde vivían otros hombres importantes de la Corte, como el mencionado Juan de Escobedo.


En el dibujo que aquí presento, extraído del mapa de Madrid de Teixeira, fechado en el año 1656, podemos ver el aspecto de las casas apenas medio siglo después de que sucediera toda la historia de la Princesa. En verde vemos la actual calle Mayor que va a dar a Bailén, en azul. La línea fuxia delimita la moderna calle de la Almudena, el lugar en donde posiblemente asesinaron a Juan de Escobedo. Con el número 1 he señalado la antigua iglesia de la Almudena, hoy desaparecida, ocupada en la actualidad por una manzana de viviendas. Con el número 2 podemos ver la casa de los príncipes de Éboli, el lugar en donde residía doña Ana de Mendoza, vivienda que quedaba a muy pocos metros de la casa de Escobedo, con el 3 en el plano.
La casa de los duques de Pastrana (la número 2) fue diseñada a mediados del siglo XVI por el arquitecto toledano Nicolás de Vergara el Viejo. Un siglo después, entre los años1654 y 1657 el arquitecto Pedro de la Peña rehizo el antiguo palacio renacentista convirtiéndolo en uno barroco, más acorde a los gustos del XVII. María Isabel Gea cuenta en su magnífico libro Guía del plano de Texeira (1656) (Madrid 2006), que el palacio barroco continuó en pie hasta más o menos el año 1905, fecha en la que fue derribado para ensanchar la moderna calle de Bailén. En su lugar se levantó el jardín que hoy podemos ver colocando en él el busto de Mariano José de Larra.

Pinto

Visible desde la vía del tren y manifestándose como una de las construcciones más altas de esta localidad madrileña, los 30 metros de la Torre de Pinto, hoy de propiedad privada, son uno de los enclaves que todavía conserva huellas de la Princesa. Allí estuvo cautiva doña Ana durante los largos meses de invierno de 1578 y 1579. Conoce la torre tal y como era en un grabado del siglo XIX y desde fuera en la actualidad, en este VÍDEO.
La princesa de Éboli vivió en la Torre de Pinto, a 3 leguas al sur de Madrid, hoy conocida también como Torre de la Princesa o Torre de Éboli, desde la noche del 28 de julio de 1579 en que fue apresada por orden de Felipe II, hasta el mes de enero del año siguiente. Entonces fue trasladada hasta el castillo de Santorcaz. Allí vivió la Princesa con su ama, doña Bernardina Cavero, auténtica víbora que no hacía más que instigar a su señora para que lanzase quejas a diestro y siniestro, generando un ambiente de insoportable convivencia entre todos los habitantes de la torre, prisioneros y alguaciles.
La torre fue levantada en el siglo XIV por el monarca Pedro I el Cruel. Antiguamente es casi seguro que formara parte de un castillo del que hoy no queda nada. Con el paso de los siglos llegó a pertenecer a la Corona, que la utilizaba como cárcel de personajes importantes. Tal fue el caso de la Princesa cuando fue encerrada en este lugar durante casi seis meses.
Para acceder a ella se entraba directamente a la primera planta a través de una puerta ubicada a cierta altura en el lado norte de la torre hoy desaparecida. En esta planta hay una escalera de piedra que va a dar al segundo piso, planta que cuenta con una gran sala con chimenea. A nivel del suelo hay una tercera estancia, con bóvedas de cañón y una escalera pegada al muro.
La Princesa estuvo encerrada tras la ventana enrejada que hay bajo el escudo en damero que podemos ver en una de sus fachadas.
Por la torre pasaron en 1590 Antonio Pérez y cuando éste huyó hasta Aragón, escapando así de las manos de Felipe II, ocuparon su lugar su esposa, Juana Coello y sus hijos. El cautiverio de la familia de Pérez en Pinto duró ocho años.
El terrible frío que padecía la Princesa en Pinto y las enfermedades que de ello se derivaron, fue la razón principal para que el monarca accediera a trasladarla a otra prisión, el castillo de Santorcaz. Las gestiones del duque de Medina Sidonia, yerno de la Princesa, casado con su hija Ana de Silva, fueron vitales para el traslado de prisión.

Castillo de Santorcaz

Desde el mes de enero de 1580 hasta el mes de marzo de 1581, la princesa de Éboli estuvo prisionera en el antiguo castillo de Santorcaz (Madrid), cárcel religiosa propiedad del arzobispado de Toledo. Lo que hoy queda de la fortaleza o castillo de Santorcaz, a 8 leguas de Madrid, tiene poco que ver con la antigua prisión en la que estuvo retenida durante más de un año doña Ana de Mendoza. Hoy su lugar está ocupado por una iglesia parroquial, en lo alto del pueblo, y solamente quedan del antiguo castillo unos pocos muros de piedra que rodean al lugar sagrado, parte de una torre y una de las entradas.
La información de este período de doña Ana en Santorcaz es casi nulo. Gaspar Muro apenas dedica unas pocas líneas al no haber apenas documentación histórica con la que hacer más.
Los catorce meses que pasó aquí la princesa fueron igual de duros que los vividos en la Torre de Pinto. El frío tan intenso que atravesaba las piedras de la fortaleza le hicieron padecer varias enfermedades que obligaron a los más cercanos a ella, como el ya mencionado duque de Medina Sidonia y el arzobispo de Toledo, don Gaspar de Quiroga, a pedir al rey Felipe II que cediera en su petición de enviarla a su palacio de Pastrana a donde finalmente fue trasladada en marzo de 1581. De allí no saldría hasta su muerte en febrero de 1592.
Hoy es muy poco lo que queda de esta antigua prisión. La puedes ver en este VÍDEO.

© Nacho Ares 2007