ANA DE SILVA Y MENDOZA (1573-1614)

Ana de Silva y Mendoza —no confundir con su hermana mayor de igual nombre y apellidos, Ana de Silva y Mendoza, nacida en 1560— fue la más pequeña de las hijas del matrimonio entre los príncipes de Éboli. Permaneció soltera, cuidando a su madre durante sus difíciles años de prisión y persecución. Al morir la princesa en 1592, esta joven pastranera se metió monja en el convento de la Concepción. Según cuenta el religioso concepcionista Fr. Lorenzo Pérez en la documentación necrológica recopilada en el monasterio de San José de Pastrana en 1920, Ana nació en Madrid a principios de 1573, poco antes de morir su padre el verano de ese año en la misma capital. Ella y sus hermanos más pequeños hubieron de acompañar a su madre en las prisiones de Pinto y Santorcaz. Antes de morir la Princesa se acordó su matrimonio con su primo el VI conde de Tendilla, Íñigo López de Mendoza. Al morir la Princesa se ultimaron los detalles para la boda, pero el novio se cayó del caballo poco antes de realizarse el enlace, el 8 de octubre de 1592 y murió. La pobre Ana decidió meterse a monja, en el mismo centro carmelita en el que había profesado su madre años antes, el monasterio de San José de Pastrana. Falleció el 1 de diciembre de 1614 a los cuarenta y un años de edad.
De ella se conserva el lienzo que reproducimos arriba en el Museo de la colegiata de Pastrana. Se trata de un retrato doble según señala Gregorio Marañón citando a estudiosos del arte. Por un lado, en primer término encontramos a Ana abandonando las joyas disponiéndose a tomar los hábitos después del fallecimiento de su novio y tras ella, a la misma Ana una vez ha tomado los hábitos. Esta interpretación me parece un poco forzada, toda vez que no se parecen en nada las dos mujeres representadas en el lienzo. Seguramente se trate de Ana de Silva, efectivamente, abandonando sus posesiones materiales antes de abrazar la vida conventual y, tras ella, una dama desconocida.