CARLOS DE AUSTRIA (1545-1568)

La Carlos de Austria, fue el heredero del trono español durante el reinado de Felipe II y falleció en oscuras circunstancias.
Nació en Valladolid el 8 de julio de 1545. Era el primer hijo de Felipe II y único de su primer matrimonio con María de Portugal, que murió a consecuencia del parto. Desde niño padeció una salud enfermiza y una tendencia al desequilibrio mental que se acentuaron con el tiempo. Siempre fueron frías las relaciones con su padre. La ruptura final se produjo cuando Felipe II ordenó su reclusión en el Alcázar madrileño, el 25 de enero de 1568, pues se decía que una conjura pretendía proclamarle señor independiente de los Países Bajos. El 25 de julio murió don Carlos. La sospecha de una intervención directa de Felipe II en este trágico desenlace se convirtió en un elemento sustantivo de la "leyenda negra". Siglos después, el romanticismo mitificó a don Carlos como víctima de la tiranía (Schiller escribió la tragedia Don Carlos en 1787 y Giuseppe Verdi la ópera de igual nombre en 1867).

Del príncipe don Carlos se llegó a decir que fue amante de su madrastra, Isabel de Valois, de la princesa de Éboli, solamente cinco años mayor que él. Su vida estuvo marcada por un comportamiento alocado, seguramente inspirado en los actos no menos cuerdos que protagonizaba su padre. Los documentos de la época mencionan que con apenas 20 años tiró por la ventana a un paje que le había llevado la contraria. En otra ocasión, también atacó con un cuchillo a varios ministros de su padre, estando entre ellos el temible duque de Alba. También se decía que casi mataba a los caballos por la brutalidad con que los trataba y lo más insólito de todo, a un zapatero que un día se presentó ante él con unas botas demasiado estrechas se las hizo comer como castigo.

Lo más curioso de todo es que a pesar de estas circunstancias, Felipe II no se planteó apartar a su hijo del trono. Al contrario, como apunta Geoffrey Parker, todo parecía señalar que existía un afecto sincero hacia su heredero. Esto quedó demostrado durante la convalecencia de don Carlos en Alcalá por enfermedad, no separándose del pie de la cama el propio Rey. Durante la enfermedad, una de las graves que padeció el príncipe, el Rey mandó colocar en su lecho el cadáver incorrupto de fray Diego de Alcalá (1400-1463), cuerpo al que se le atribuían curaciones milagrosas. No sabemos si del susto o por milagro, el caso es que don Carlos sanó y desde entonces Felipe II aceleró el proceso de canonización del religioso franciscano que con el tiempo se convertiría en San Diego de Alcalá (1588), patrono de Alcalá de Henares.

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