Traje

CÓMO HACERSE UN TRAJE DE LA PRINCESA

A continuación, explico cómo hice el traje y los zapatos.
Nada más decidir el personaje, me puse manos a la obra.
Lo primero fue encontrar algún cuadro que reflejara bien el vestido y los accesorios que vestía la princesa.
Así que traté de encontrar material viejo que no fueran a utilizar en mi
casa y me fui a las tiendas de telas de Pontejos (Madrid) a por los rollos de cartón sobre los cuales se envuelven los enormes metros de tela que venden.
En aquella tienda fueron muy amables y me ofrecieron todos los rollos de cartón que quisiera porque ellos iban a tirarlos, así que me llevé tres de manera gratuita.
Una vez en casa, realicé la percha en forma de “T” sobre la cual, colocar el traje de la princesa. Y le hice, además, una base para que se sujetara bien sin necesidad de otros apoyos.
La construcción de esta percha no fue fácil y necesité la ayuda de mi abuelo que fuera sujetando las piezas mientras las cortaba (con herramientas especiales) y pegaba (con el pegamento más fuerte que había en casa).

 

Pegué una pata al día (de la base) para que se secara bien el pegamento y estuviera más segura de la fijación.
Lo siguiente fue pensar cómo hacer los collares y abalorios. Y se me ocurrió que, los collares de perlas, podría confeccionarlos con garbanzos.
Traté de pasar aguja e hilo garbanzo por garbanzo, pero eran demasiado duros. Así que, cuando vi a mi abuela cociéndolos en una olla, aproveché para pedirle unos cuantos y, una vez, blandos, atravesarlos con la aguja.
Luego, los dejé secar y les di varias capas de pintura acrílica en spray que compré en una tienda específica de pinturas.
Todo iba bien pero, cuando ya tenía todo esto acabado y no encontraba un modelo en el cual fijarme para hacer el calzado, se me ocurrió que podría enviar un e-mail a la persona que creó la página Web que cito en la biografía que es sólo de este personaje. Y así lo hice y en seguida recibí una respuesta.
Me alegré tanto de recibir este e-mail y de que me diese tanta información al respecto, que decidí cambiar de modelo y quedarme con los modelos que me envió.
Tenía una camisa vieja y con las mangas rotas, muchísimos manteles viejos de cubrir mesas que eran de mi abuela pero que no iba a utilizar más, papeles de periódico, corchos viejos que encontré en un contenedor, unos zapatos de baile de cuando era pequeña, un bolso de cuero viejo que tampoco valía, trozos de tela, pañuelos de papel, una diadema con papelillos negros y de color plata de la fiesta de Nochevieja del año pasado, unos joyones de plástico de cuando era pequeña, etc. Con todo ello, terminé el traje de la siguiente manera:

§ A los zapatos de baile de cuando era más pequeña, le puse unas tiras de cuero del bolso viejo (que deshice y del cual utilicé todo el material que lo compone excepto el forro interior) para hacer la forma del tobillo. Sobre ésta, coloqué los papelillos de la diadema de Nochevieja con una joya grande de plástico (no tenía dos iguales por eso una es roja y otra naranja).

§ La base sobre la que se encuentran los zapatos está echa con los corchos viejos que encontré, forrados con tiras de cuero del bolso. Y la sujeción del zapato la logré con las asas del bolso.

§ El cancán está formado por muchos papeles de periódico grapados sobre otros papeles que están, a su vez, grapados sobre una cinta vieja de color blanco que sirve para cerrarlo sobre la cintura. A ésta, se le atan otros dos trozos para sujetar el cancán en la “T”.

§ A una de las faldas de una mesa que ya tenía forma de circunferencia, le hice un corte para poder meterlo como falda por la cintura y, después, otro transversal para que se abriera por delante. Luego, le cosí un trozo de otro mantel estampado.

§ Lo más costoso fue realizar la parte de arriba del vestido y las mangas.
Consistió en coser trozos de tela que sobraban de los manteles anteriores para hacer las sobre-mangas, ponerle una tira en la parte de la camisa donde estaban los botones (quitándoselos primero) y coserlo todo a la falda.

§ Después, puse las hombreras con pañuelos de papel envueltos en trozos de tela de color blanco y cerrados con lana de color gris. Lo coloqué abriendo un poco la camisa y poniéndole pegamento.

§ La gola está hecha con dos cartulinas grandes que compré (único material comprado) con un trozo de cinta blanca atravesada. La cartulina que sobró la utilicé para hacer los puños de la camisa.

§ El parche del ojo está hecho con un sujetador viejo que iba a tirar.
También, las tiras que lo sujetan, son las tiras del sujetador.

§ Me pareció importante incluir las manos (de color blanco y realizadas con cartulina) a modo de guantes. Una de ellas sujeta un abanico realizado con papel de embalar de color marrón, que había por casa y la otra está sobre la falda por la parte de delante (igual que en el dibujo tomado como modelo).
Así como la cabeza (sujeta con una percha vieja pegada con delo sobre la otra percha), para poder colocar los pendientes y el parche (característico de la princesa) y la diadema que lleva sobre el pelo (hecha con papel de embalar y restos de cartulinas) y que se viera perfectamente el personaje del que venimos tratando a lo largo de todo el trabajo.

§ Los pendientes están hechos con dos botones antiguos que cuelgan sobre dos trozos de plástico duro de una caja de bombones, con dos enganches dorados de pendientes.

Y le dejé los collares de perlas que, aunque no aparecen en el dibujo
modelo, los tenía hechos de antes (primer cuadro) y me parecen interesantes en lo que se refiere al personaje y su fabricación.
Esto es, más o menos, una breve explicación del proceso de elaboración del traje.

Y los motivos por los cuales decidí hacerlo sobre la princesa de Éboli, son los siguientes:
He escogido la princesa de Éboli como protagonista del trabajo porque creo que puede servirnos a los maestros para enseñar a nuestros alumnos información sobre la Historia, sobre educación sexual y, lo que me parece aún más importante, sobre los cánones de belleza.
Se trata de dar a conocer la biografía de un personaje histórico que nos traslada al siglo XVI. Un momento histórico al que accedemos con sólo ver el traje de la protagonista.
Además, el gran número de relaciones con hombres que mantuvo la princesa, nos permite introducir conceptos, ideas, debates, etc., sobre la sexualidad.
Hoy día también extrañaría a muchos su capacidad de atracción sexual debido a la discapacidad visual que sufría y que se evidenciaba mediante el parche que siempre llevaba en su ojo derecho.
En este sentido, podemos debatir sobre los cánones de belleza e introducir conceptos de arte.
Así mismo, tratar de sensibilizar a nuestros alumnos sobre la diversidad y transmitir el respeto hacia los demás independientemente de su aspecto, su raza, color, etc.
Este caso nos permite darnos cuenta de como una deficiencia puede
convertirse en discapacidad o no dependiendo del valor que la sociedad le aporte. Tanto es así, que en la actualidad hay quienes afirman que la
princesa de Éboli llevaba el parche en el ojo pero no tenía problemas para ver con él y que, simplemente lo llevaba para generar más misterio en los hombres. Lo que para el resto podría ser una discapacidad, para ella era una gran herramienta a la hora de conquistar a los hombres.
En fin. Éstas son algunas de las cosas que me parecía interesante comentarte y, algunas de las cuales, incluyo en el trabajo teórico.

1. Puse a teñir en agua con tinte especial para papel, folios din-a4 de
manera que quedaban huellas en el papel y lo hacía más viejo. También hace único cada folio.
2. Los dejé secar
3. Los planché uno a uno
4. Imprimí el texto en letra: Diploma (que parece más antigua).
5. Quemé cada folio por una parte (no demasiado)
6. Hice 4 agujeros en cada hoja (todos a la misma altura) con un lapicero para que fueran más irregulares.
7. Pasé una cuerda por los agujeros para encuadernarlo.

En fin, todo esto surge por mi pasión por la carrera que, en unos meses, se convertirá en mi profesión: la Educación Especial y el apoyo a los más desfavorecidos, a las personas con discapacidad y, en especial, a los niños.

© Nacho Ares 2006